Gracias a picasa (y wine) y podido ordenar mi colección de fotos digitales. Sin siquiera darme cuenta tengo almacenadas más de 3000 instantáneas (considerando que perdí algunas luego de un a tragedia en mi disco duro).

La más antiguas datan de 2001, lo que me recuerda que mi cámara fue comprada en diciembre de 2000. Así, la he tenido más de 4 años y medio. ¡En escala de tiempo pre sociedad de la información eso equivale como a medio siglo de evolución tecnológica! Con tan sólo compararla con las nuevas cámaras, la mía pierde no sólo en calidad de la fotos (es una “megapixel camera”), sino en autonomía, peso, tamaño y muchos otros contabilizables en un infinito etcétera. A pesar de lo anterior, ha cumplido fiel y noblemente su misión y nadie se ha quejado hasta el momento de la calidad de las fotos, cuando las muestro a familia y amigos.

Quizá sea tiempo de agregar una cámara de última generación en alguna wish list, y empezar a planificar el honroso retiro de la actual , junto a otros dispositivos que el vertiginoso avance y los cortos tiempos de vida de los equipos electrónicos ha dejado en la obsolencia mucho antes de que uno y su bolsillo puedan asimilarlo.

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