Melbourne
Sí, hace un mes cambié de lugar de residencia. A fines de Julio abandoné el lugar del cual huía cada viernes (por si alguien no lo había notado, al partir no canté “Adiós Santiago Querido” precisamente) y crucé el Pacífico para fijar residencia Melbourne Australia. Sin haber estado anteriormente en Australia, la apuesta no era baja. ¿El balance a la fecha? No podría haber elegido mejor destino.
Por facebook, correo electrónico y otros medios he recibido varias preguntas acerca de la ciudad y mi adaptación a la ciudad. A modo de resumen, a continuación va un pequeño FAQ de “Carlos en Australia”:
  • ¿Qué tal la nueva vida en Australia?
Señoras y Señores, mi vida sigue siendo la misma: En mi pasaporte aparece la misma foto y el mismo nombre (aunque esto de los dos apellidos ha complicado a algunos australianos), mis familiares y amigos siguen siendo los mismos, e inclusive sigo trabajando en la misma pega. De las pocas cosas que han cambiado se pueden contar la dirección, el idioma que ocupo la mayor parte del día y que en la monedas que llevo en el bolsillo no aparece Bernardo O’Higgins, sino la Reina de Australia (sí, Australia es una monarquía).

  • ¿Hace mucho calor?¿Es verano?

Partiendo por la segunda pregunta: el nombre del país no es al azar, Australia está en el hemisferio sur y por lo tanto recién está partiendo la primavera. Si bien hay vastas zonas de país con climas subtropicales o tropicales, Melbourne se encuentra en el extremo sur del continente, del extremo norte del estrecho que separa de Tasmania. En latitud 37S (el equivalente a la provincia de Arauco), en invierno hace frío (7-13 C) y llueve agua helada. Me ha tocado ver granizo y al noroeste de la ciudad hay centros de esquí.

En resumen, de momento el clima es igual al centro-sur de Chile.

  • ¿Qué tal la gente?
No he tenido aún la oportunidad de ir a otras ciudades australianas, así que solo puedo opinar de los habitantes del estado de Victoria. Mi impresión es que probablemente sean el pueblo más amable y simpático que he conocido. Cuando el chofer del bus o el tranvía termina se turno, se despide de la gente y los pasajeros le responden a coro…¿qué más se puede decir?
Por otro lado, vivir en una ciudad en que 1 de cada cuatro personas no es australiano de nacimiento es muy enriquecedor. Escuchar varios idiomas en la calle y ver a personas de origen asiático comiendo una empanada por las fiestas patrias de Chile, simplemente no tiene precio.
 
  • ¿Cuesta mucho acostumbrase?
Sumando lo anteriormente expuesto, el buen ambiente laboral y el hecho que esta es una ciudad costera, solo puedo decir a un mes, estoy bastante más acostumbrado a Melbourne que a Santiago luego de 5 años. Todavía no entiendo mucho el fútbol australiano, pero ya tendré tiempo de ver deportes cuando llegue el tenis.

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